Fertilidad Infertilidad Psicología

La importancia del sexo

Cuando el embarazo tarda en llegar, la sexualidad puede entrar en crisis. Y a partir de ese momento, la pareja se resiente. Cuando una pareja busca un embarazo, ya sea de manera natural o mediante un tratamiento en una clínica de fertilidad, y este se retrasa, pueden surgir una serie de sentimientos negativos en la pareja. El desánimo, la tristeza o la culpa aparecen y pueden provocar un enfriamiento de la relación. Del mismo modo, las relaciones pueden mecanizarse y solo compartir intimidad en las fechas más probables de concepción. Y esto altera las relaciones sexuales y, por tanto, a la pareja.

La sexualidad forma parte de la intimidad de la pareja. Es una expresión espontánea y natural de dos personas. Cuando el único objetivo de esas relaciones es concebir, sobre todo si existe un problema de fertilidad, el sexo se transforma en un hecho al servicio de la reproducción. A este matiz se le añade el dolor emocional por la imposibilidad de lograr el embarazo. Cuando eso ocurre hay que acudir a un psicólogo para iniciar un tratamiento de pareja.

Hablar de lo que sucede en la intimidad frente a otra persona no siempre es fácil ni cómodo. Sigue existiendo un cierto pudor a la hora de tratar los problemas sexuales.  “La aparición de disfunciones sexuales en parejas con problemas de fertilidad es frecuente”, explica la doctora de ProcreaTec Rut Gómez del Segura. “En ocasiones, son problemas previos y causa de infertilidad y a veces de ponen de manifiesto o se acentúan durante los tratamientos”, añade la doctora.

Un 12% de  parejas que tienen algún problema de fertilidad, tienen una base sexual.  Durante un tratamiento de relaciones sexuales programadas, se recomienda adaptar el ritmo coital a los días fértiles de la mujer. Una situación que genera presión: ese día se debe practicar sexo, apeteza o no. Esa presión en el hombre puede generar problemas de erección. Otros problemas sexuales son la aneyaculación o eyaculación retrasada, que impide al varón liberar sus espermatozoides para lograr la concepción. En las mujeres existe la dispaurenia, o dolor durante la penetración, y el vaginismo, que consiste en una contracción involuntaria de los músculos vaginales que impide por completo la posibilidad del coito.

Muchos de estos problemas tienen una causa psicológica. “Muchas parejas tienen el deseo consciente de tener hijos, pero inconscientemente sienten temores no confesados, como por ejemplo la idea de tener un hijo con alguna discapacidad; el temor al embarazo o al parto o a la pérdida de la relación que mantiene la pareja sin hijos. Estos miedos, muchas veces, se manifiestan como una disfunción sexual. Para solucionar estos problemas, siempre es posibles acudirá al psicólogo para profundizar en las razones del problema.

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