Factor Masculino Fertilidad Infertilidad

Proteína en clave masculina

La proteína DEFB126. Esa es la clave de la infertilidad masculina, según un artículo de la revista Science Traslational Medicine. La DEFB126, que recubre el esperma, facilita su paso a través de las mucosas de la vagina y favorece su penetración en el óvulo. Según el estudio, en la mitad de los hombres esa proteína presenta una mutación y en un 20 por ciento una doble mutación. Estos últimos son menos fértiles que el resto.

“La cantidad y la calidad del semen, que son parámetros que miden los test de fertilidad masculinos, parece que no juegan un papel tan importante a la hora de aumentar las probabilidades de tener un hijo”, comenta Theodore L. Tollner, doctor del departamento de Ginecología de la Universidad de California y uno de los autores del trabajo. Parece quela clave está en esta proteína, un coadyuvante de los espermatozoides en su recorrido, a través de la vagina hasta llegar al óvulo. Su función, facilitar la disolución de las mucosas por lo tanto agilizar el camino de los gametos masculinos. Los espermatozoides de los hombres que tienen alterado este componente tienen mayores dificultades para concebir.

Los científicos descubrieron sus efectos por casualidad. Mientras estudiaban en laboratorio una posible vacuna que favoreciera la fertilidad, encontraron la DEFB126, una proteína que se produce en el epidídimo, la misma zona de los testículos donde se genera el semen. Para avanzar en la investigación, aislaron muestras de esperma de 21 donantes y las observaron al microscopio. Todas parecía iguales y con una buena motilidad y movilidad pero los que presentaban la doble mutación tenían problemas para atravesar un gel de ácido hialurónico, un producto que se utiliza para reproducir las condiciones de la mucosa cervical presente en el cuello del útero.

Una vez comprobado el efecto, estudiaron a más de medio millar de parejas y descubrieron que en aquellas en las que el hombre presentaba la doble mutación, la fertilidad se reducían en un 40 por ciento; complicaba la fecundación. Las mutaciones que no son beneficiosas para la humanidad suelen desaparecer mediante el trabajo silencioso de la evolución. Esta, en cambio, prevalece. Los investigadores creen que el cambio está tan extendido porque debe aportar a los portadores alguna ventaja genética que todavía se desconoce.

La infertilidad se define, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), como la incapacidad de una pareja para tener hijos después de un año de relaciones sexuales sin protección. Después de ese tiempo, un 85 por ciento de las parejas jóvenes y sanas conciben. Si los intentos se realizan durante dos años, el porcentaje aumenta hasta el 93 por ciento. Los ginecólogos suelen aconsejar un estudio de la pareja al año de no concebir si la paciente tiene menos de 35 años, a los seis meses si es mayor de 35 y a los tres meses si es mayor de 40 años. Si se desarrollara un test para detectar estas mutaciones se podrían mejorar los tratamientos de reproducción asistida e incluso tratar el esperma para restaurar la proteína. Todavía es demasiado pronto pero puede que el descubrimiento abra una nueva vía para el tratamiento de la infertilidad masculina.

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