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Niño o niña; sodio o calcio

Un grupo de cuatro minerales determina el sexo de los bebés. Así, según un estudio de la científica Adriana Baretta, el sexo de un bebé se decide en función de la relación sodio-potasio frente a la de calcio-magnesio. Los niveles en el cuerpo femenino de estos cuatro minerales determinan las probabilidades de tener un niño o una niña.


La bioquímica Baretta comenzó su investigación usando como base los estudios previos de los Stolkowsky, Lorrain y Gagnón, que observaron la influencia que tienen los minerales en el metabolismo femenino a la hora de seleccionar el sexo de la descendencia. Estos descubrieron que una proporción elevada de sodio-potasio en la dieta, a la vez que una disminución de calcio y magnesio, favorecía al espermatozoide X; mientras que la relación contraria favorecía al espermatozoide Y.

Un grupo de 99 mujeres con por lo menos dos hijos del mismo sexo fueron la base del estudio retrospectivo de Baretta que analizó la proporción sodio-potasio/calcio-magnesio. El 84,4% de las mujeres que tenían sólo varones presentaba una alta concentración de sodio-potasio. A la vez, el 84% de las mujeres que tenían solamente niñas presentaban concentraciones bajas de estos minerales.

En base a este estudio, Baretta, autora del libro ¿Niño o niña? Ya puedes elegir diseñó un método basado en una dieta aplicada durante tres meses, previos al momento de la concepción. En ese tiempo se identifican los períodos más fértiles y el momento exacto de la ovulación. Los tres meses son necesarios porque es el tiempo necesario para que el organismo asimile los cambios alimentarios y comience a actuar como filtro a favor del espermatozoide que se desea favorecer.

Durante ese periodo es tan importante lo que se come como lo que no se come, si una pareja desea seleccionar el sexo de su futuro bebé. Tras medir el coeficiente mineral de la mujer, se determinan los grupos de alimentos favorables al niño, los que aportan sodio-potasio, o a la niña, que aportan calcio-magnesio. Las legumbres, los frutos secos, los fiambres, el pescado y la fruta favorecen la procreación de niños frente a los productos lácteos, las acelgas o los copos de avena que ayudan a la gestación de niñas.

Además de la alimentación, el método se basa en el período de ovulación. Las diferencias en la alcalinidad y la acidez de los fluidos favorece la permeabilidad de los X o la de los Y; los espermatozoides X sobreviven más tiempo cuando los fluidos son más ácidos mientras que los Y nadan más rápidamente y mejor cuando los fluidos son más básicos.

Los espermatozoides con el cromosoma Y son más pequeños, más rápidos y requieren un entorno básico para sobrevivir. Llegan primero y mueren rápidamente. Los  que llevan el cromosoma X son más grandes, más lentos y más resistentes en condiciones moderadamente adversas o ácidas. A la vez, son más duraderos y pueden esperar unos días al óvulo, según un estudio de los doctores Landrum Shettles y David Rorvik, autores del libro Cómo elegir el sexo de tu bebé que relaciona el sexo del bebé con la cercanía entre las relaciones sexuales la ovulación. También recomiendan que la pareja mantenga una dieta basada en proteínas para tener un niño, y una dieta rica en lácteos y no ingerir carne para tener una niña.

Los intentos de influir en el sexo del bebé, y la noción sobre la importancia de la alimentación o el medio,  no son algo nuevo. En la cultura china existe una antigua tabla que relaciona la edad materna y el mes de concepción del futuro hijo con el sexo del bebé.

1 comentario

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  • Que curioso lo de las proporciones calcio-magnesio!! Como se enteren los de los yogures se forran vendiendo activia para que tengas una linda niña!!

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