Psicología

La pereza y ser padres (y II)

Hay maneras de evitar estos problemas, siempre que se posean los recursos y la voluntad para aceptar nuestros propios déficits. Para conseguir domar el polvo y organizar la casa, se puede contratar una persona que lo haga; para cumplir las expectativas del niño y su afición a la acampada, se le puede permitir unirse a sus amigos. Así los perezosos padres pueden quedarse tranquilos en casa.  Sin embargo, no todo está resuelto. Si tras años de relación, ninguna parte de la pareja ha descubierto su pasión por la cocina; el deseo no aparece cuando se tiene un hijo en edad alimentaria. Luego están los deberes, organizar un viaje en familia o mantenerlo alejado de la televisión el tiempo suficiente como para que haga otras cosas. Si no da tiempo a realizar estos cuidados, ¿eres un mal padre? ¿cuál es el problema de los padres contemporáneos?

El problema es la pereza. Esos pequeños seres humanos son criaturas muy complejas. Para la mayoría de los padres, mantenerlos felices y seguros es el proyecto más importante de sus vidas y siempre hay algo más que un padre puede hacer por sus hijos. Y lo que es peor, siempre hay algo que pueden hacer mejor. Así, la insatisfacción aparece en la base de la paternidad: no importa lo que hagas, nunca habrá sido suficiente. La crianza de los hijos, desde esta perspectiva, no es un proyecto de bricolaje, sino que es una manifestación aterradoramente clara de que en muchas ocasiones, como padre no puedes hacer todo lo que se espera de ti. Así, incluso los padres más comprometidos, en el fondo de su corazón sienten que son más perezosos de lo que deberían ser. Tal vez, entonces, la razón de que los padres tengan miedo a que sus hijos fracasen se base en que ellos mismo saben que están constantemente fallándose a sí mismos.

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Una de las partes más difíciles de ser padres es saber que, no importa cuáles sean los ingresos, o la cantidad de energía que dediques a tus hijos, o cuantos libros de educación leas, o cuán buen cocinero seas, no estás lo suficientemente preparado para ese trabajo. Y lo mejor de todo es que aunque ellos saben que no estás a la altura, tus hijos siempre están dispuestos a quererte ,si les das la oportunidad.  A un chaval puede molestarle que sus padres sean perezosos, pero también piensa que eso tiene cierta gracia, si se le ha educado el sentido del humor. Ese encantador pequeño ser humano es quien es no solo por lo que sus padres son sino también por lo que adolecen. De ahí que los niños sean un regalo; no solo para los padres que lo merecen sino también para los torpes y perezosos.

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