Factor Masculino Fertilidad Infertilidad

De mayor quiero ser padre (I)

Alexander se puede considerar un triunfador. Tiene títulos de dos universidades, dirige su propio negocio de consultoría, con oficinas en Boston y Washington, DC y a sus 38 años, tiene una novia de 29 con la que es muy feliz. Debajo de esa imagen de sueños cumplidos, su edad emerge como un punto de fricción. Ella, empresaria, acaba de arrancar su negocio que le requiere mucha atención. Y, a corto plazo, no tiene interés en formar una familia. Aún tiene tiempo. El problema es que Alexander quiere ser papá. Ve la paternidad como el eslabón perdido, la clave para alcanzar la felicidad plena. Encuentra alivio en sus amigos, en sus socios o en las parejas con las que alternan, algunos de ellos con hijos. “Ideal”, dice con un suspiro, “ya tengo una familia”.


Durante las últimas décadas, la paternidad se ha ido envejeciendo sigilosamente. En general, las mujeres han cargado con la peor parte de nuestra ansiedad colectiva sobre la edad en la que se es demasiado viejo para ser padre o madre. Eso genera una obsesión con la calidad y la fragilidad de nuestros gametos.

A la vez, los medios divulgan imágenes de madres que rozan los 50 con bebés recién nacidos. Demi Moore se dejó fotografiar por Annie Leibovitz desnuda, embarazada y radiante. Iba a ser madre pero también podría ser abuela. Parece que aunque el tiempo pasa, nos hacemos inmunes a él. Debido a la presión, las mujeres empezaron a rejuvenecer antes pero siendo sinceros, no solo las madres se hacen mayores; no solo las mujeres se preocupan por la edad a la hora de empezar a procrear y el decaimiento de la fertilidad. Los hombres también tienen reloj biológico.

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A Alexander le costaba mucho ver cómo sus amigos empezaban a tener hijos. Las dinámica sociales cambian y se centran en los chavales. Los horarios y las actividades se vuelven más diurnos y, de manera inconsciente, excluyen al que no los comparte. A eso se una la levedad de la vida: su padre murió con 66 años, pronto para los estándares del mundo desarrollado. Por lo que el anhelo de tener hijos y sentir aún la vitalidad para jugar con ellos, se acrecienta y provoca que Alexander no quiera esperar para ser padre.

Muchos hombres piensan que esa preocupación es algo exagerada. El referente de Picasso, que tuvo su último hijo a los 70 años, o el ejemplo de Papuchi Iglesias promueven la idea de que los hombres siempre son fértiles. Así, los hombres que no quieren apresurarse con el cambio de pañales, encuentran consuelo en la idea de que el tiempo no juega en su contra.

En los últimos años, sin embargo, hay evidencias de que el tiempo también pasa en masculino. Y tiene nombre: efecto de la edad de paternidad. Con ese nombre, los médicos han descrito una serie de condicionantes, que afectan a la fertilidad, y a la progenie, de los hombres mayores de 35 años y que se agudiza a partir de los 40. Las consecuencias son una mayor incidencia de algunos trastornos como enanismo, síndrome de Marfan (un trastorno del tejido conectivo ), y el síndrome de Apert (en la que el cráneo y otras partes del cuerpo están mal formados). “Los hombres deben ser conscientes de que al retrasar la paternidad, aumenta el riesgo de tener hijos con algún tipo de trastorno”, dice Félix Rodríguez, jefe de laboratorio de ProcreaTec.

(Continuará…)

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