Factor Masculino Fertilidad

Cosa de hombres

La fertilidad ha estado asociada, para lo bueno como para lo malo, a la mujer. Las primeras representaciones sobre el hecho de concebir eran representaciones femeninas orondas y de cuerpos generosos; en la Edad Media se asumía que el hombre siempre podía tener descendencia y que la mujer no solo era la que decidía el sexo de sus futuros hijos sino que si no había niños, el problema era femenino. “La infertilidad afecta de igual manera a mujeres y a hombres: el origen de los problemas de fertilidad se encuentra en un 30% en la mujer y en un 30% en el hombre. En otro 30% de las parejas ambos aportan factores adversos y en el restante 10% la infertilidad tiene un origen desconocido”, explican Lourdes López y Jennifer Rayward, doctoras de ProcreaTec, en su web. Mitos aparte, en la actualidad los problemas de infertilidad hablan en masculino. Eso es lo que se desprende de un estudio que asegura que el 60 % de los casos de parejas que acuden a las consultas de reproducción asistida presenta una alteración en el hombre.

El estudio, realizado con 600 parejas en la unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón de Valencia, ha constatado un aumento sustancial de los problemas de fertilidad masculina en la última década. El año pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) rebajó los parámetros seminales de los límites de normalidad (el estándar que cualquier hombre tiene). Antes, en cada eyaculación se suponía que había una media de 20 millones de espermatozoides por mililitro; tras la revisión, la cifra se quedó en 10- 15 millones. Y podría haber otra rebaja.

La asociación entre mujer y fertilidad se debe a que el cuerpo femenino se implica más en el proceso reproductivo pero las causas de infertilidad en la mujer no han cambiado y, en general, la edad es un factor determinante en el aspecto reproductivo. A partir de los 30 las mujeres tienen mayores dificultades para concebir. Para los hombres, el tiempo no es un problema tan grave, ya que hasta los 35 la calidad suele ser óptima.

La edad siempre ha sido un factor limitante de la reproducción, pero las condiciones ambientales han cambiado mucho. Existe un compendio de factores como la alimentación, el consumo de tóxicos, los hábitos de vida, el estrés o factores medioambientales que justificarían este incremento de patologías masculinas. La mala calidad del semen es un lugar común de los expertos en reproducción. “Muchos seminogramas que ahora se consideran normales, hace diez años habrían sido valorados como patológicos”, añade Nagore Uriarte, bióloga de ProcreaTec. Queda claro que en el siglo XXI, la fertilidad ya no es solo cosa de mujeres.

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