FIV y trabajo, ¿cómo compaginarlo?

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Si te encuentras realizando un tratamiento de reproducción asistida sabrás que no resulta fácil compaginarlo con el día a día. Además habitualmente repercute en nuestra vida sentimental, social y profesional. Es sobre esto último de lo que queremos hablar hoy y resolver está pregunta: ¿Cómo conciliar el tratamiento con el trabajo?

Entre visitas al médico, análisis de sangre, inyecciones de medicación, ecografías de control, etc. hay que tratar de conciliar lo mejor posible toda esta situación con la vida laboral. A menudo las pruebas exigen acudir  por la mañana a los centros médicos, que en ocasiones se encuentran distanciados del lugar de trabajo. A veces se suceden retrasos en las visitas médicas o atascos en la ciudad, resultando imposible justificar las ausencias laborales y el depender de días libres para poder abarcar todo. Incluso en algunos casos parece tan difícil de compaginar que las pacientes deciden coger una excedencia para poder realizar sus tratamientos con mayor tranquilidad.

Para aquellos que no renuncian a la vida laboral los efectos negativos pueden ser numerosos: sofocos, nervios, estrés, malestar general, dolores de cabeza, hiperestimulación, u otros trastornos. Y el siguiente paso es dialogar con los responsables de la empresa para que comprendan dicha situación.

Si los jefes son comprensivos, podrán aceptar la delicada situación y facilitar al empleado las horas o días libres que necesite sin que esto conlleve ningún problema a su estabilidad laboral. Pero en otros casos el jefe no será tan magnánimo, aun así siempre es mejor explicar la situación que cometer faltas injustificadas, o excusarse con mentiras. También aquí su médico podrá colaborar emitiendo justificantes de asistencia médica sin especificar el motivo.

¿Hay que dejar de trabajar durante los tratamientos?

En ocasiones el tratamiento podrá durar 6 meses, un año o prolongarse en el tiempo, por ello creemos que no se debe dejar la vida laboral habitual. El trabajo por regla general será beneficioso, en tanto en cuanto permite despejar la mente y no mantenerla siempre centrada en el proceso médico que se está realizando. Si la decisión es quedarse en casa, puede  conllevar la  construcción de una realidad distorsionada donde todo gire en torno a la deseada maternidad. Nuestro consejo es que se trate de llevar una vida normal, compaginando el trabajo, el ocio y la vida familiar.

Para un mejor empleo de su tiempo, les aconsejamos que aprovechen los periodos laborales más tranquilos, evitar los cambios de responsabilidades, los periodos más activos de la ciudad, etc, para realizar en ese momento los tratamientos. Si es necesario podrá incluso pedir unos días de descanso, quizás haciéndolo coincidir con el periodo más estresante del procedimiento que suele ser la estimulación.

¿Qué dice la Ley?

No existe hasta la fecha una protección legal especial para las mujeres sometidas a tratamientos, pero algunos países con normativas más avanzadas han desarrollado documentos al respecto. Ese es el caso de Bélgica que ha comenzado a preparar una propuesta legislativa que regula estas situaciones. Tiene como objetivo garantizar una mejor protección de la mujer cuando esté sometida a un tratamiento de fecundación in vitro.

Los tratamientos inevitablemente influyen psicológicamente en el paciente, y este debe tratar de conciliar esta nueva situación con su vida profesional. En caso necesario, los centros suelen tener personal profesional dedicado al asesoramiento y ayuda durante estas situaciones. 

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