Tras un tratamiento con donación de gametos: ¿Es bueno o aconsejable contar a los hijos su origen? ¿Cuándo comenzar a hacerlo?

En la actualidad, la evidencia científica sugiere contarle al niño sus orígenes, ya que no decírselo y mantener el secreto puede causar un daño psicológico importante en el niño.

La ley deja la libertad y responsabilidad a los padres sobre si dar a conocer al hijo sus orígenes o no.

donacion de gametos

Algunas afirmaciones o preguntas que plantean aquellos que no quieren contarlo:

¿Mi aceptaría mi hijo si supiera que no soy completamente su padre/madre?

“Si no se lo digo no tiene por qué enterarse”

Deseo de proteger al niño.

Creencia de que revelárselo es innecesario.

Fantasía de que la relación se dañaría si se lo cuenta al niño.

Mientras que las razones para contar al niño sus orígenes son:

–   Evitar que accidentalmente se enterase (teniendo en cuenta que el 72% de estas madres lo habían contado a alguien) Turner y Coyle (2000), han investigado este fenómeno y los resultados indican que los hijos manifiestan un importante daño psicológico causado por haberse enterado tarde y accidentalmente sobre las circunstancias de su origen.

–   Se ha estudiado que los niños descubren las “claves ocultas” que desarrollan sus padres a la hora de hablar entre ellos sobre lo que se le está ocultando.

–   En una relación afectiva casi siempre es mejor no tener secretos, por lo que se recomienda contarle al niño su origen.

–   La creencia de que el niño tiene derecho a saber la verdad.

–   No es más mío si no lo cuento y no es menos mío si se lo cuento.

La edad a la que se recomienda contar el origen es a partir de los 3 años y hasta 8 años se considera un buen momento para contarle a el niño sobre sus orígenes, ya que está comenzando a construir su identidad, su imagen de sí mismo y de los demás. Esto es comenzar a responder cuando el niño empieza a preguntar. De esta forma, él mismo va pautando el ritmo al que puede ir comprendiendo las respuestas.

No es recomendable contarlo en adolescencia ni después de los 18 años. Los que lo han sabido después de los 18 años se refieren al donante como padre, y confirman haberlo sabido desde siempre aunque nadie se lo haya contado, y reportan sentimientos negativos y de confusión hacia sus padres.

¿Cómo contárselo?

Tener una idea de cómo y cuándo contárselo ayudará a que no les coja por sorpresa la pregunta que siempre llega: ¿Cómo me tuvisteis, de dónde vengo?;

Que postura tomaran ante las preguntas del niño: ¿Cómo he llegado yo a la barriga? ¿Dónde estaba yo antes de nacer?

Contárselo con ejemplos que puedan comprender, en ese sentido con  un cuento o con analogías sería lo ideal.

En este contexto darle un rol al donante, el de haber permitido con su donación que esa familia crezca. Por tanto, definir los roles dentro de la familia, y definir y madurar la idea del rol del donante será de gran ayuda a la hora de contárselo al niño.

Cabe recordar que la carga genética que tiene un ser humano no determina sus gustos, sus formas de pensar, de sentir y de actuar. Estas características, que no son las que finalmente constituyen el ser humano, solo se obtienen con la interacción paterno filial, con la transmisión de valores y con la educación que se le dé a los hijos.

Alfredo Garcia Garate, psicólogo de la clínica ProcreaTec

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