Alimentación, fertilidad y longevidad.

Los investigadores del Charles Perkins Centre and ANZAC Research Institute de la Universidad de Sydney han publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) las conclusiones de un estudio en ratones donde se asegura que los carbohidratos ayudan a vivir más, y las proteínas mejoran la fertilidad. Llegaron a estas conclusiones ajustando las cantidades de proteínas, hidratos de carbono, grasas y de energía de 25 formas diferentes y analizaron los datos recogidos de los ratones que participaron en cada uno de los 25 dietas que los investigadores habían ideado.

alimentación, fertilidad, longevidad

La teoría establecida hasta ahora por los científicos donde se relaciona de manera intrínseca la longevidad con la reproducción parece tambalearse tras las conclusiones de este estudio. Si extrapolásemos los estudios a los humanos, según esta nueva investigación sería suficiente  modificar la alimentación a lo largo de nuestras vidas según las exigencias de cada momento para aumentar nuestra fertilidad o alargar nuestra esperanza de vida, sin que una excluya la otra.

Hasta el momento el mamífero acortaba su esperanza de vida tras invertir gran cantidad de su energía vital en la calidad de su reproducción.

La bióloga que ha guiado este estudio Samantha Solon-Biet  explica en el artículo: “Hoy podemos decir que según la función evolutiva se deben cambiar las exigencias nutricionales”. Esto significa que en el momento en que nuestras necesidades de nutrientes cambian junto a las diversas fases de la vida debemos ir adaptando nuestra alimentación.

Manteniendo un equilibrio correcto entre proteínas, grasas  y carbohidratos, y en función de que la relación de alimentos se incline hacia los carbohidratos o hacia las proteínas podemos favorecer la fertilidad o la longevidad. Aumentar las proteínas será lo óptimo en aquellas personas que deseen ser madres, mientras deberán elevar los carbohidratos aquellos que estén en edad más avanzada y quieran aumentar su esperanza de vida.

Este estudio abre la puerta a minimizar los riesgos de la infertilidad, según Solon-Biet es posible que junto a próximos estudios, estas modificaciones en la alimentación se presente como una estrategia alternativa para las mujeres con problemas de fertilidad, y que antes de acudir directamente a un tratamiento de reproducción asistida puedan realizar cambios en su nutrición de manera que la relación de los nutrientes cambie y favorezca la fertilidad. Llegando incluso a evitar el tratamiento, quedando estos sólo para los casos más extremos.

Hoy en día los investigadores siguen buscando la manera de resolver enfermedades de la forma más natural posible. En muchas ocasiones nuestro organismo tiene la sabiduría para rectificar los errores, solo debemos identificar cuáles son sus necesidades para poder ayudar de manera adecuada en estos procesos. 

Fuente:

http://www.researchgate.net/publication/273156360_Macronutrient_balance_reproductive_function_and_lifespan_in_aging_mice

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